¿Quién tiene la culpa del fracaso educativo?
Cuando se habla de sistema educativo, se habla de un grupo de factores que componen una estructura que supuestamente tiene la función de transmitir conocimientos y valores que habiliten a los miembros de una sociedad dada obtener las herramientas cognoscitivas que les permitan insertarse y luego seguir fortaleciendo la continuidad de dicha sociedad.
Hoy por hoy el sistema educativo uruguayo pasa por un duro revés, tras ser uno de los mejores de la región hace medio Siglo, ha sufrido un estancamiento en algunas áreas y retrocesos en otras, países como Brazil o Bolivia que para los años 60's tenían menos de la mitad de éxito educativo que el Uruguay, hoy por hoy aventajan no por poco al Uruguay en el área educacional.
Gustavo De Armas en su informe para la Unesco afirma que solo el 39% de los jóvenes logra terminar la secundaria completa, y que Uruguay es de los países con mayor desigualdad en materia educativa de toda América Latina debido a que si tomamos a los jóvenes que provienen de los hogares más pobres solo el 11% logra completar la secundaria mientras que los hogares más ricos el porcentaje es del 81%, los jóvenes de hogares pobres en Chile y Argentina tienen porcentajes de culminación muy superiores a los de Uruguay.
-Un sistema decadente
En Uruguay existe una estructura centralizada altamente burocratizada de casi todos los Entes Públicos, evidentemente la educación y su administración no escapan de esta realidad. La ineficiencia marca el camino y la ineficacia es el resultado....
Hoy en día en un mundo con sociedades tan heterogeneas, tratar de homogeneizar es un esfuerzo inútil y no deseado.
El sistema educativo nacional tiende a enseñar a todos los mismo, y de una misma manera, se ha comprobado que no todos los alumnos aprenden al mismo tiempo ni de la misma forma, y que los individuo tienen facilidades diferentes para distintas áreas del conocimiento. Tomando el trabajo de Howard Gardner “La inteligencia reformulada. Las inteligencias múltiples en el siglo XXI “ podemos ver que los individuos poseen al menos 9 capacidades que se desarrollan más unas que otras en cada individuo por razones biológicas y culturales.
No han sido pocos los intelectuales y genios que en su niñez o adolescencia han sido calificados de “tener problemas de aprendizaje” entre los más conocidos se encuentran Thomas Edison y Albert Einstein. Es muy claro que no todos aquellos que presentan problemas de aprendizaje están destinados a ser grandes científicos pero me queda muy claro que si un 61% de los educandos que ingresan a secundaria no logran terminarla, es porque el sistema educativo presenta serios problemas para obtener los mejores resultados posibles de cada alumno, y es a partir de esto que surge la necesidad de replantearse todo el asunto educacional.
La oferta educativa y las opciones de aprendizaje deben incrementar tanto en calidad como en cantidad, de modo tal que satisfaga a todo la demanda educativa, porque aquí hay un problema que implica primero que nada la existencia de un argumento a mi entender muy torpe y es que “los niños y jóvenes de hoy no quieren estudiar nada”. Afirmar esto anterior demuestra una clara ignorancia sobre la realidad en al que estamos inmersos, es decir que solo existe a nivel general una única oferta educativa (a nivel primario y de ciclo básico en secundaria) que claramente no satisface a todos, parte del rezago estudiantil parte de este problema.
No a todos se les debe enseñar las mismas cosas, pues se desperdicia tiempo y talento, llevando a muchos niños o adolescentes con capacidades increíbles en áreas no exploradas o a las cuales no se les da importancia y esto conlleva a que se frustren para con el sistema educativo, que no les da el espacio que necesitan y ciertamente merecen.
La rigidez con la que se mueve la educación impide hacer grandes modificaciones a la forma en la que se enseña y a incluir nuevos métodos de aprendizaje y oferta educacional (nuevas carreras, mayor diversificación por áreas de conocimiento a edades más tempranas). Es por eso que se hace necesario “tirar abajo” toda la estructura administrativa y todo el sistema educativo para crear una más moderno y actualizado en base a las necesidades de la sociedad moderna (esto lo afirma Pablo Da Silveira). Claro que para ello habrá que luchar con todos aquellos sectores que tiene sus intereses bien marcados y necesitan que todo “siga como está” para continuar con las beneficios que ya alcanzaron y no quieren perder.
-Un juego de “suma cero”
¿Quién gana y quién pierde?, esta pregunta es recurrente en arenas políticas, nadie quiere ceder “un pedazo de su terreno”, en educación pasa lo mismo, la burocracia administrativa de la educación primaria y secundaria (Anep) se traba en lucha con los sindicatos docentes y estos a su vez con la clase política y llevan a un estancamiento cualquier medida que pretenda sacar adelante el no avance en mejorar la situación educativa del país.
Cuando todos luchan por ganar y nadie quiere perder entramos en un circulo vicioso en el cual nadie obtiene lo que quiere pero nadie se anima a tratar de dar un paso hacia adelante, faltan ideas nuevas y creatividad.
Dentro de la misma clase política existen divisiones por partidos y sectores ideológicos, lo que hace muy difícil la llegada a un consenso sobre que es lo que se tiene que hacer. Aquí es cuando tienen que entrar nuevos actores al debate educativo, la ciudadanía debe manifestarse y presionar a todos los grupos que hacen difícil la salida a una opción mejor, la opinión pública debe hacerse responsable de su propio futuro y el de sus hijos y “salir a al calle”.
-¿Quienes son los actores fundamentales?
La ciudadanía en su conjunto en primer lugar, los estudiantes, los profesores y todo el cuerpo administrativo y auxiliar que compone al sistema educativo, a los vecinos, los padres, los expertos, los sindicatos y los políticos.
El problema es que no todos los actores están contemplados de la misma manera, generalmente se suele pensar “que opinen los que saben” y esto es una gravísima equivocación, quienes tienen conocimientos técnicos o políticos no pueden actuar como los únicos decisores de políticas públicas.
En la agenda política se debe incluir a más actores, púes el técnico o el funcionario tienen una visión sobre el asunto, los padres otra, los alumnos otra y los vecinos otra, y para generar políticas más efectivas es necesario tener tantas visiones como sea posible. Porque de lo contrario sucedería que se obtendrían resultados que no conformarían a todas las partes, y es de hecho más importante aún que la responsabilidades de aciertos o errores recaigan sobre un mayor número de personas que sobre pocos, de este modo la cooperación se intensificará generando una retroalimentación más certera.
-El debate ciudadano
En Uruguay no existe casi el debate ciudadano sobre casi ningún tema, a penas se movilizan algunos grupos minoritarios de la población reclamando la obtención de algún derecho, o la concientización sobre alguna medida u acción que perjudique a todos o algunos sectores ciudadanos. Podemos poner el ejemplo de aquellos sectores ambientalistas o ecologistas que reclaman la no implementación de la “mega minería a cielo abierto”, ellos afirman que todos nos veremos perjudicados si se les permite a las multinacionales cuyo beneficio se basa en la destrucción de los recursos naturales y la contaminación ambiental como Aratirí (a priori) instalarse en nuestro país y aplicar los métodos de extracción de “la tierra roja” (mineral de hierro), estos métodos se supone que pueden llegar a ser altamente perjudiciales para los seres humanos y al biodiversidad en general. Ocurre lo mismo con los grupos que reclaman por la eliminación de los transgénicos y piden la vuelta a los productos orgánicos, nadie sabe los efectos nocivos que puedan tener los alimentos genéticamente modificados, lo que si sabemos es que Monsanto, principal empresa a nivel internacional de semillas genéticamente modificadas prohíbe en su propia cantina alimentos transgénicos...
Con la educación pasa algo similar, salvo que en vez de perjudicar nuestra salud, perjudica nuestra calidad de sociedad y por lo tanto nuestro futuro. A la mayoría de la opinión ciudadana no le gusta involucrarse en ninguna clase de debates, pues los ciudadanos se rigen bajo la lógica del “homo economicus”.
Los seres humanos somos racionales, y bajo este supuesto no hacemos nada si no nos trae un beneficio directo y a corto plazo todo esto a entender de Olson Mancur en “La lógica Acción Colectiva. Bienes Públicos y la Teoría de los grupos.”, él denomina a las personas que no “quieren complicarse” como “free riders” y estas personas se basan en el supuesto “¿para que me molesto yo si otro se encargará del problema?”.
El problema con esto es que mientras unos pocos se preocupan y discuten sobre nuestro futuro y nuestra vida en general. Las grandes masas ciudadanas actúan como “polizones” (“free riders”), dejan que otros hagan todo el trabajo, para ellos beneficiarse de los resultados, y he aquí un gran error, la educación nos compete a todos.
“Subirse al carro” es una pésima actitud que termina por volver a la ciudadanía en su conjunto pasiva ante las arbitrariedades de grupos organizados, el debate y la discusión son al responsabilidad de todos aquellos que quieren unas mejores condiciones de vida y la educación es fundamental para terminar con la pasividad.
¿De quién es la culpa si no es de los educandos?
Se podría decir en la linea de pensamiento que expone Robert Michels que las sociedades se organizan en élites con intereses cruzados. Es decir que existen grupos organizados que presionan al Estado y a la sociedad en si, para que sus voluntades sean llevadas a cabo, a veces con buenos fines y a veces con muy nocivos. La idea central a desarrollar aquí es que a través el pensamiento de Michels podamos extraer de la realidad la existencia y comprensión de grupos docentes, grupos económicos, grupos gremiales, grupos políticos, etc que luchan entre si para imponer sus visiones y políticas sobre como debería ser la solución a este grave problema que significa nada más ni nada menos el futuro de la sociedad Uruguaya.
Basta con recordar el caso japones o coreano del sur, que apuntaron a la educación para llegar al desarrollo, cosa que les resultó muy bien. Ahora, ¿si nosotros estamos jugando con el futuro?, ¿que posibilidades tenemos de ser un país digno?.
La economista Rossana Patrón en su trabajo del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la UDELAR “When more schooling is not worth the effort: another look at the dropout decisions of disadvantaged students in Uruguay” afirma que el sistema Uruguayo más que beneficiar a las clases bajas dándoles más herramientas para insertarse en el mercado laboral, se las quita y les entorpece la entrada al mismo. Esta es una clásica visión economicista de la sociedad, donde la educación debe ser usada para la mera inserción laboral, el mundo tiene un problema severo, y es que todo se ve en función del mercado, todo lo que se hace en la vida es para acercarse más y más a una vida materialista de consumo y trabajo, los seres humanos nos hemos transformados en peones de un juego perdido, en el cual somos esclavos del consumo y nuestra felicidad y fin último es consumir....
Retomando a R. Michels, estos grupos de intereses organizados que anteriormente mencionamos buscan posicionarse en situaciones de poder ventajosas para su propio beneficio egoísta, así como Richard Pipes critica a la caída del Socialismo Soviético en su libro “La Historia del Comunismo” que la cúpula de poder en la URSS estaba integrada por oportunistas que no tenían más fin que el de mantenerse en el poder sin importar la ideología o el pueblo.
Quién queda excluido al momento de tomar las sediciones sobre políticas son los mismos estudiantes, padres y sociedad no organizada (el 99% de la sociedad), de modo que el destino y futuro del país lo deciden aquellos grupos minoritarios que a veces están lejanos al sentir social o las necesidades de un mundo cambiante... los estudiantes no son maquinas sin sueños ni expectativas, son personas que tiene el derecho a elegir un futuro que les guste, de la forma que ellos quieran llegar a él.
El sistema educativo uruguayo es rígido y se acerca mucho a un régimen de corte dictatorial, nunca se llegó al constructivismo de Dewey, nunca superamos la educación denominada “tradicional” típica de las ideas positivistas del SXIX, es una vergüenza y es indignante que esto sea así, se pierden muchas mentes jóvenes con tanto talento, pero que no encuentran lugar en un sistema tan duro y vertical.
A nuestro entender, esta es la culpa de que la sociedad uruguaya no está movilizada en pro de sus intereses, ni de su futuro, la sociedad uruguaya es una sociedad pasiva, que espera que todo “le venga de arriba”, el día que el conjunto social se movilice, ya no será victima de las arbitrarias decisiones de grupos de intereses egoístas.
¿Cual es la solución?
El filosofo uruguayo Pablo Da Silveira en su libro “Padres, Maestros y Políticos” expone parte del problema y otorga soluciones similares a las que se adoptaron en países europeos. Cosa que no es fácilmente adaptable al pueblo uruguayo, ni a la realidad local, simplemente porque las estructuras sociales y económicas son muy distintas.
Sin embargo Da Silveira “pega” en un punto muy interesante, y es que la educación pública debe competir consigo misma, a esto refiere el supuesto liberal “anti cartel” y “anti trust” esgrimido en la ley norteamericana conocida como la “Competition Law”.
Se da por entendido que es deseable que en un sistema democrático moderno las grandes corporaciones no solo empresariales, sino que también gremiales, políticas o de la índole que sea no controlen monopólicamente ni oligopólicamente ningún servicio ni bien público. Esto puede llevar a tres cosas no deseables para una sociedad, la primera: al decaer la calidad del servicio no se puede recurrir a una alternativa, segundo: el monopolio implica una actitud dictatorial sobre que es lo que verdaderamente precisa una sociedad, desoyéndose las voces ciudadanas, tercero: la imposibilidad de cambiar genera un rezago forzado en las personas ante la imposibilidad de no poder hacer nada para cambiar su situación a una más deseable y óptima.
Es por todo esto que es necesaria la competencia, para tener más alternativas que mejoren constantemente la calidad de los servicios y se adapten a las nuevas necesidades que se van gestando en una sociedad tan cambiante y aparentemente sin un rumbo definido.
Más por el lado del pedagogo norteamericano Michael Apple parece venir la solución, quién propone integrar a toda la sociedad en su conjunto para la resolución de los problemas educativos.
Es decir, hay que entender a la educación como una dimensión del desarrollo social-zonal-barrial, dar más autonomía a los centros educativos y mayor participación a alumnos y vecinos. Insertar en la vida escolar a nuevos actores fundamentales que hasta ahora han sido ignorados, y por supuesto que ampliar la oferta de posibilidades educativas, y como afirma Carlos Pareja (filosofo uruguayo) hay que dar un mínimo educativo a todos. Hay que disminuir la carga “enciclopédica” de la malla curricular en todos los nivel educativos del país, pues si no se dan estas alternativas, y tomando en cuenta lo anteriormente dicho cuando referimos al trabajo de Da Silveira deberemos vernos enfrentados a una continua y creciente frustración de parte del alumnado que repercutirá en el abandono y salida del sistema educativo.
Albert Hirschman en su trabajo “Salida, Voz y Lealtad” afirma que existen estas tres formas de reaccionar ante la disconformidad de las personas ante una institución u organización de parte de sus usuarios, la salida como lo indica es el abandono, “la voz” es la protesta y el reclamo por un mejor trato y una oferta más razonable y la lealtad es aquella que ciegamente a pesar del problema que implique que esté causando malestar los usuarios se quedan sin protestar por una cuestión de costumbre. Para nosotros es fundamental la opción de “la voz”, cada vez que hay un problema la opción más democrática y certera en una democracia es la queja y la propuesta de soluciones que nos complazcan. El abandono y la lealtad siempre existirán como opciones, pero debe darse con mayor frecuencia la opción de “la voz” que es por excelencia el comportamiento democrático responsable, nos mejora a nosotros y mejora la calidad de las instituciones democráticas que componen la sociedad.
Hay que frenar el poder de todo grupo que actúe como “corporación” los gremios docentes deben respetar las decisiones tomadas desde los centros políticos, velando más por el bienestar social y el futuro que por intereses a corto plazo. Está bien que se proteste por una mejora salarial y de hecho es muy bueno que lo hagan, pero han de encortar un modo de también protestar por un sistema educativo mejor y más adecuado, tanto para aprender como para enseñar, es por esto que deben limitarse en su rango de acción, pues actúan de por momentos casi como si fueran “piqueteros” frenando cualquier intento de romper con el “status quo”, hay que dar mayor poder de decisión a los padres, a los vecinos y a los alumnos.
Debe fomentarse la solidaridad, básicamente la estructura social se sostiene en base a esto, Durkheim en su obra le da una importancia muy grande a esto. Mujica al asumir su gobierno refirió a que se debían “revivir” las “comisiones fomento” de los liceos y escuelas, la sociedad debe estar involucrada plenamente en la educación, los padres deben comprometerse más por el futuro de si mismos y de sus hijos.
Hoy se espera mucho del aparato Estatal y se descansa en que todo se solucione desde ahí, pero a falta de respuestas la sociedad debe afrontar la realidad y “echar mano” a las obras, las soluciones deben ser encontradas. Cuando las instituciones ya no son capaces de cumplir con sus objetivos el poder que ostentan previamente fue tomado del cuerpo social, debe volver a al sociedad, esto es “el pacto fundacional”.
Si tomamos del trabajo de Sidney Tarrows “El Poder en Movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y política de las masas en el Estado moderno” la importancia de la movilización del pueblo en pro de sus demandas, veremos que ningún gobierno o grupo de presión puede oponerse efectivamente por mucho tiempo a las exigencias de una sociedad que sabe lo que quiere y sabe como tenerlo.
Para concluir esperamos que estos pequeños aportes sirvan en algo a la discusión que parece insoldable sobre educación, tenemos la esperanza de que se encuentre un cauce común a todos los intereses que se enfrentan en esta arena y que por el bien de la sociedad uruguaya se llegue a buen puerto.
Bibliografía:
”La inteligencia reformulada. Las inteligencias múltiples en el siglo XXI”, Gardner, Howard, Paidós, Barcelona, 2003.
“El conocimiento oficial: la educación democrática en una era conservadora.”, Apple, Michael, Paidós, Barcelona 1996.
“La transformación de la educación media en perspectiva comparada.Tendencias y experiencias innovadoras para el debate en Uruguay” Adriana Aristimuño - Gustavo De Armas, UNICEF Uruguay, 2012.
“La lógica Acción Colectiva. Bienes Públicos y la Teoría de los grupos.” Olson, Mancur – Ed. Limusa, México, 1992.
Los partidos políticos. Un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna. Mitchels, Robert, Ed. Amorrortu, 2 ª Edición,, Madrid, 2008.
“When more schooling is not worth the effort: another look at the dropout decisions of disadvantaged students in Uruguay”, Patrón, Rossana, Documento No. 05/11, Decon, FCS, Monteideo, 2011.
“La Historia del Comunismo”, Pipes, Richard, Ed. Mondadori, Barcelona, 2002.
“Padres, Maestros y Políticos”, Da Silveira, Pablo, Ed. Taurus, Buenos Aires, 2009.
“Salida, Voz y Lealtad”, Hirschman, Albert, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1970.
“El Poder en Movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y política de las masas en el Estado moderno”, Tarrows, Sidney, Ed. Alianza, Madrid, 1970.
Trabajo escrito por: Ramiro García Pereira. Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, UDELAR, Uruguay. Junio de 2013